martes, mayo 03, 2005
Y me tomé un descanso de mi. Me alejé de las cosas que me presionaban a comportarme, me distancié del miedo que me daba la vida. Entré en este estado de complacencia de mi propia persona, de autoabastecimiento e independencia, de libertad recuperada que nunca había perdido. Me acerqué mas a mi, para conocerme un poco, para saber que es lo que necesito. Y no lo encontré, no encontré en mi misma las cosas que buscaba en los demas.
Me conformé con poco. Me conformé con verte hoy al pasar y asegurarme que despues de 5 años te sigo amando, como me aseguré ese 21 de Septiembre de 2000, que te amaba desde antes, sin haberte siquiera probado. Me complací con saber que el día que pude degustarte ya te tenía tan impregnado en mi que no cabía nada mas, que mi alma no podía absorber nada mas, que el espacio para el resto se habia empapado de vos, que no había excedente, que no había falta de nada tampoco. Que estabas pleno en mi, que no necesitaba nada mas, ni me sobraba nada mas, que eras lo justo y total, íntegro, completo. Eras lo que me llenó de palmo a palmo. Lo que sería de ahí en mas, de ahí en adelante, desde ese día y para siempre. Eras ese día todo lo que yo deseaba, todo lo que ansiaba tener, sin saber todavia que quería decir la palabra amor, pero sabiendo que te amaba sin explicación y sin conocimiento de que era eso que me hacía estremecer cada vez que te veía. Algo me decia que te ibas a quedar, algo me decia que te necesitaba, algo me decia que nunca iba a sentir nada igual. Había algún motivo por el cual el sólo saber que existías me llenaba la vida de felicidad, el solo hecho de saber que vivías me hacia poder dormir tranquila todas las noches. Dormí mas de 1500 noches sabiendo que te amaba, feliz por amarte y completamente segura que tarde o temprano te volveria a ver, por esas casualidades que siempre nos unieron.
Y hoy te vi al pasar, vos no me viste, tan cerca y tan distante, a tan pocos pasos mios, pero tan lejos de lo cerca que quisiera que estés de mi. Pero me conformo con saber que todavía existís, que todavía estás ahí para hacerme saber otra vez que nunca ame a nadie como a vos, porque nunca ame a nadie mas que a vos. Para recordarme que los momentos que compartí unicamente con vos, sin que vos lo supieras, están entre las mejores cosas de mi vida, los mejores días, los mejores paisajes, los mejores cuentos de amor. Estabas presente en mi, porque nunca te fuiste de mi, porque nunca abandonaste mi piel; nunca se despegó de mi tu olor confuso e indefinido, tu sonrisa perfecta, tu voz, tu mirada exploradora, tus besos inesperados, sorpresivos, fuertes, decididos y oportunistas, que presiento cada vez que estoy frente a vos, pero disimulo que los estoy esperando y que se que van a venir.
Porque todavía revivo los recuerdos uno tras otro cada vez que te veo pasar, real o imaginario, de todas las veces que nos encontramos en nuestras vidas desconocidas. Recuerdo vivamente todas las veces que no hice caso a tus consejos, ciertos y premonitorios, y todas las veces que tuve que agachar la cabeza y darte la razón, como nunca lo hice con nadie. También quiero decirte por segunda vez que te amo, sin esperar respuesta, como la única vez que te lo dije, sin vergüenza, sin buscar nada.
Extraño esas cosas Fernando, extraño saber que te voy a encontrar otra vez, y que me voy a dejar encontrar, que me voy a dejar indagar, que me voy a dejar engañar, que voy a creerte, aunque sepa que mentís. Vos me debés una llamada, que la voy a hacer yo. Porque me debo una promesa, te debo una explicación, te debo una reivindicación de mi amor. Te debo todo lo feliz que me hiciste, sin saberlo, sin estar presente, solo estando vivo...
por Prima Bis